Aún están a tiempo

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Aún están a tiempo

El Govern de PSIB, Podemos y Més debe frenar la discriminación y la precariedad en IB3 cumpliendo la promesa de internalización que los trabajadores se han visto obligados a exigir por la vía judicial

Palma, 24 de noviembre de 2020.- IB3 se creó hace 16 años con un sistema según el cual el ente público autonómico solo contrataría al personal básico para mantener su estructura y pagaría a empresas externas para elaborar todos sus contenidos, incluidos los informativos, que son los que dan sentido a la existencia de una radiotelevisión pública. Con el transcurso de los años este modelo ha generado una enorme discriminación porque la gran mayoría de los que hacen IB3 no son empleados de IB3. Sufren inestabilidad y precariedad, puesto que van cambiando las empresas subcontratadas, que obtienen beneficios a costa de pagar salarios menores de los que la empresa pública paga a su exigua plantilla. Hay trabajadores de IB3 de primera categoría y trabajadores de segunda, los subcontratados.

Este sistema perverso lo implantó el PP, que nunca ha renegado de él, pero desde el principio los partidos de izquierda lo rechazaron, ya que decían, con razón, que es una amenaza para la independencia de los periodistas de IB3. Prometieron reiteradamente la internalización de los servicios informativos, pero incumplieron esa promesa las coaliciones, lideradas por el PSIB, que formaron el Govern en la legislatura 2007-2011 y en la 2015-2019. No parece tener ninguna intención de cumplirla el actual Govern de PSIB, Unidas Podemos y Més per Mallorca.

El conflicto generado por la injusticia cronificada y el incumplimiento de los compromisos políticos ha llegado a los tribunales en forma de 134 demandas por cesión laboral contra IB3 y las empresas adjudicatarias de turno. Es obvio para cualquiera que conozca la radiotelevisión autonómica que los trabajadores de las subcontratas, que emplean instalaciones y material del ente público, están a las órdenes de los directivos y mandos intermedios a sueldo de IB3, que les dan instrucciones, les encargan trabajos y les trasladan directrices sobre los contenidos informativos que elaboran. Esta evidencia es lo que ha de demostrarse en los juzgados y para intentar refutarla IB3 cuenta con el respaldo directo del Govern de izquierdas, que ha puesto al frente de la defensa del ente a la Abogacía de la Comunidad. A este sinsentido, subrayado por el hecho doloroso para el SPIB de que al frente de IB3 esté el primer secretario general del sindicato, se ha sumado en la celebración del primer juicio la paradoja de que empleados de IB3 han declarado como testigos para reforzar la tesis de que es justo que sus compañeros, que como ellos hacen cada día los informativos de la televisión y la radio públicas, tengan un estatus laboral inferior como personal ajeno. La situación ha derivado, incluso, en las arengas ante la redacción de un alto responsable de los servicios informativos del ente, que ha acusado públicamente a los denunciantes y a los testigos de la acusación de mentir. Son inadmisibles estas presiones a trabajadores que defienden sus derechos por parte de quienes quieren consolidar un sistema de privilegios que, en realidad, solo beneficia a empresas privadas.

El SPIB, que ha defendido la internalización de los informativos de IB3 desde el origen del ente público, hace de nuevo un llamamiento al Govern y a los responsables de la radiotelevisión para que acaben con esta situación. La internalización es un deber moral y político para un ejecutivo de izquierdas. Esperar a ver si los tribunales les dan una razón que saben que está del lado de los trabajadores o dejar que el tedioso proceso judicial les haga ganar tiempo y traslade a sus sucesores el problema es una irresponsabilidad. Sabemos que la internalización será un proceso difícil, que supondrá sacrificios, pero el actual Govern, los partidos que lo forman y quienes ahora llevan las riendas de IB3 se lo deben a los trabajadores y a la sociedad balear. Aún están a tiempo.