Gemma Marchena: “Cuando escribo no necesito aferrarme a la realidad. Yo dicto las normas”

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gemma marchena

Gemma Marchena

Gemma Marchena (Gütersloh, Alemania, 1977) ha trabajado en diferentes medios, como periodista freelance y desde 2019 es redactora del diario Última Hora. En 2016 presentó su primer libro, ‘El pozo’, un relato de terror y ciencia ficción con la crisis económica de 2010 como trasfondo. Ya prepara su segunda novela, un cuento ilustrado y colaboraciones en diversos recopilatorios.

Pregunta.- ¿Qué lleva a un periodista a coger el ordenador y ponerse a escribir algo más que noticias? ¿Cómo fue ese proceso?

Respuesta.- En realidad yo quería ser antes escritora que periodista. Mis padres emigraron a Alemania y trabajaron 14 años en el Grupo Bertelsman, en las fábricas de discos y libros de Gütersloh. De ahí que en mi casa hubiera libros y vinilos en cantidades industriales. Así que podría decirse que soy hija de unos obreros culturales que decidieron volver a España, en este caso Mallorca, por añoranza.

Tuve que ser práctica muy pronto y con 13 años ya sabía que no se puede vivir de la literatura. Mi hábitat natural en Andratx, donde me crié, fue la biblioteca, el videoclub y el kiosko: esas fueron mis ventanas a otros mundos. Cuando acabé Selectividad, podía elegir entre ponerme a trabajar en el sector turístico, tal y como hacían la mayoría de mis amigos, o estudiar Periodismo, que se parecía bastante a lo que me gustaba: escribir, leer y estar informada. Así que no hubo una vocación periodística, sino literaria. 

En mi casa yo no podía plantear que quería dedicarme a la escritura por un tema económico y porque me habrían tildado de loca. Aún así, desde que era adolescente hice muchos cursos de escritura creativa, novela y cuento en los talleres Fuentetaja, que tienen una larga tradición en formación literaria y después en la Escuela de Escritores. Gané varios premios literarios y cuando entré en la universidad paré de escribir. Tenía que trabajar para pagarme los estudios y ya no me quedaban fuerzas ni ánimos. 

Fue a raíz del fallecimiento de mi hermano, hace ya quince años, cuando me di cuenta de que la vida se escapa cuando uno menos lo espera. Que es cierto que hay que llenar la nevera y pagar la hipoteca, y encima con una profesión apasionante. Creo que no sabría hacer otra cosa. Pero luego llego a casa y cambio el chip. Cuando escribo literatura no necesito aferrarme a la realidad, ni sustentarme en datos. En ese momento yo dicto las normas y es una sensación muy poderosa.

el pozo gemma marchena

 

P.- ‘El pozo’ mezcla terror, crítica social y ciencia ficción, ¿por qué eligió Gemma Marchena ese género para su primera novela?

R.- Una no puede evitar mirar con ojos propios al escribir. El terror y la ciencia ficción me vienen de Julio Cortázar, de Borges, de Stephen King o la inmensa Ana María Matute. También del cine y en VHS había verdaderas joyas que me divirtieron muchísimo. La crítica social me viene de la visión periodística. Andratx fue durante muchos años uno de los lugares con un sector de la construcción hiperbólico. En ese ecosistema hubo jóvenes que ganaron mucho dinero. Yo misma era testigo de como conocidos míos triplicaban mi sueldo, mientras yo seguía peleando por un contrato de larga duración. Y entonces, todo se desplomó. ‘El pozo’ tiene tintes fantásticos, pero hay mucha verdad ahí dentro: como un pueblo que lo tenía todo de repente se encuentra con una abundancia que se ha esfumado y las deudas ahogan a muchos. No es algo que pasara exclusivamente en Andratx, simplemente escribí de lo que conocía. Confío en que se hayan enmendado los errores del pasado.

El boca-oreja

P.- ¿Está contenta del recibimiento en las librerías? ¿Su libro llegó hasta dónde quería?

R.- Mis editores son de Extremadura y Málaga y en seguida conectaron con la historia pese a que me parecía que era muy local. Pero el sentimiento de ira, de tristeza o de añoranza es universal, así que podía lograr una conexión con cualquiera que hubiese vivido el boom de la construcción y luego viese cómo se desplomaba todo. 

Me cuentan desde la Editorial Applehead Team que se ha vendido bien en la Península y que en Mallorca, y sobre todo en Andratx, ha funcionado de manera extraordinaria, lo que después de todo me hace una ilusión terrible. La premisa es un poco salvaje: los vecinos de Andratx sufren un ataque de locura colectiva y se lanzan a una cacería en 48 horas de calor y horror. En cierto modo, me recuerda a las hordas de ira en twitter o la avalancha de personas que corrieron al super a por papel de water justo al inicio de la pandemia. A mis vecinos de Andratx les resultó muy divertido y me cuentan que empezaron a circular copias del libro en PDF. Es bonito ver el interés y el buen recibimiento de una primera obra.

el pozo presentación
Foto: Eugenia Planas.

‘El pozo’ se ha vendido gracias al boca-oreja y lleva un largo recorrido. Aún esta misma semana me escribe gente que ha leído el libro: ¡cinco años después de sacarlo! Pero es que yo me encuentro con libros estupendos veinte años después de que se editaran y su historia sigue igual de vigente. Yo, que soy impaciente y acostumbrada a escribir deprisa y publicar al día siguiente en el periódico, me he encontrado con unos plazos muy largos en la literatura. Mis editores me dicen: la vida de un libro es larga. Y tienen razón. Aún diez años después de escribir las primeras líneas, ‘El pozo’ me sigue dando pequeñas alegrías. 

El libro ha llegado más lejos de lo que me imaginaba y todavía le queda cuerda. Este año habrá un relanzamiento y creo que ahora está el terreno abonado para esta obra. Hace diez años era raro encontrar a una autora que escribiera sobre terror y ahora hay nombres fantásticos y reconocidos como Mariana Enríquez, Mónica Ojeda o Carmen Maria Machado. Creo que es un buen momento para este género y se le está tomando en serio: a través de las pesadillas también se describe la realidad.

Crisis

P.- La crisis económica y social que vivimos en Mallorca después de la crisis económica de 2010 es la base de su primera novela, ¿está tomando notas de la actual crisis sanitaria y económica por la que estamos pasando?

R.- Cuando arrancó la pandemia tenía la sensación de vivir en ese libro de terror que siempre hemos leído. Me viene a la cabeza ‘Apocalipsis’ de Stephen King. Ahora mismo estamos demasiado inmersos en la tormenta para ser conscientes de lo que nos ha pasado. Han surgido muchos libros del confinamiento, pero es que ahora esa etapa nos parece la prehistoria. Esta pandemia dejará huella y nos pasará factura en los próximos años. Creo que primero hay que salir de esta, estamos demasiado ocupados dando brazadas para mantenernos a flote. Luego habrá que rumiar y digerir esta experiencia. No hay duda de que el virus, aunque a algunos no nos haya contagiado, nos ha mutado, como lo hizo el 11-S o la crisis del 2008. Aún así, creo que no hemos salido de la Gran Recesión: es un nuevo coletazo que aprieta aún más las tuercas. Inevitablemente esta realidad se me contagia en las páginas y ya está supurando al escribir. 

Conciliación familiar

P.- Periodista, madre de dos niñas… ¿de dónde saca tiempo para seguir escribiendo?

R.- De dormir poco. Demasiado poco. Ellas forman parte de mi universo creativo y estoy escribiendo cuentos infantiles por efecto contagio. Shirley Jackson escribía durante las siestas de sus hijos y Ana María Matute tuvo un silencio creativo de veinte años (perdió la custodia de su hijo cuando se divorció y pasó por una depresión), pero luego volvió a la literatura con ‘Olvidado Rey Gudú’. Escatimo el tiempo del sueño y de los pocos ratos que tengo libres. Por eso he decidido que me dedicaré al cuento, hasta que más adelante las chicas crezcan y sea capaz de encarar un proyecto de más envergadura.

Pequeñas piedras hacen montañas

P.- ¿Qué consejos daría a un compañero que quiera dar el paso de ponerse a escribir?

R.-Pequeñas piedras hacen montañas. Si un compañero tiene ganas de escribir, que lo haga. Aunque sea con imperfecciones, a base de ensayo y error. Creo que hay muchos bloqueos literarios por el interés de hacer una gran obra a la primera, pero yo soy más de escribir un primer borrador y a partir de ahí reescribir, corregir y volver a reescribir. No importa el número de borradores: las novelas y los cuentos se consiguen a base de capas y capas de reescritura. Esto no es periodismo, en el que se nos pide inmediatez. La complejidad se consigue a base de tiempo, reflexión y dejar reposar los manuscritos. En definitiva, que si algún colega quiere dedicarse a escribir, que se arme de paciencia. Es una carrera de largo recorrido en el que gana el que más resiste.

Futuro

P.- Han pasado cuatro años desde que salió a la venta ‘El pozo’, ¿para cuándo un nuevo libro de Gemma Marchena?

R.-La pandemia ha parado algunos proyectos, aunque no he parado de escribir. En junio saldrá un libro de entrevistas que he coescrito con otros periodistas y que tenía que haber salido el año pasado. En 2020 participé en el recopilatorio ‘Paraula d’Auster’ de Órbita Editorial y este año saldrá un cuento infantil ilustrado con uno de los mejores ilustradores de la Isla. Estoy con una ilustradora trabajando para otro cuento y además, sigo con mi segunda novela, que he decidido segmentar en diferentes voces para que no se me haga tan cuesta arriba la escritura. La idea es tener terminado el primer borrador este año. Y estoy a punto de entregar un cuento basado en una pandemia para un recopilatorio en el que participan otros compañeros periodistas como Carme Moreno o Jaume Oliver.

 

***Para acceder al encuentro en línea con Gemma Marchena este sábado, sigue el enlace que encontrarás en la sección de agenda.